domingo, 15 de abril de 2012

Acueductos, aljibes y molinos. Los molinos de Bellido

Ya que la isla centraba su actividad en la agricultura y en la ganadería, fueron muy empleados los molinos y los acueductos.


Acueductos

  Las valiosas aguas de La Caldera cambiaron de manos varias veces en los años posteriores a la conquista de la isla. De Juan Fernández de Lugo pasaron a la compañía alemana Welzer, y a su vez a Jácome van Groenenberg.

  El acueducto de Argual, que hoy podemos ver junto a la carretera de Los Llanos de Aridane a Tazacorte, es el principal testimonio de una monumental obra hidráulica del siglo XVI. Su objetivo era trasladar los caudales de la Caldera a las plantaciones de caña de azúcar (y de plátanos actualmente), ubicadas en torno a uno de los primeros asentamientos coloniales de la isla.

Acueducto de Argual


Aljibes

  Se utilizaban para almacenar agua destinada a regadío o para el ganado, procedente de canalizaciones. Habitualmente tenían forma circular, aunque también los hay cuadrados o rectangulares. Mientras que algunos se encuentran total o parcialmente bajo el nivel del suelo, otros tienen su base sobre él. Sus paredes estaban hechas por lo general de ladrillos con argamasa y la cara interna se recubría con adobe o cal para darle impermeabilidad.

Aljibe en Breña Alta

Otra aljibe en Breña Alta


Molinos

Generalmente, para moler el grano para la fabricación de harinas y gofio se empleaban los molinos. Estos constaban en su mayoría de una piedra circular fija sobre la que se movía otra de forma semejante.

Molinos de viento

 En las zonas más ventosas de la isla se aprovechaba el viento para mover las aspas de los mismos.
Isidoro Ortega es un ingeniero de Santa Cruz de La Palma que diseñó una buena parte de los molinos que podemos ver en la isla. Uno de los más conocidos es el situado en el Hoyo de Mazo y sirve de taller para una conocida familia de artesanos, a la que pertenece el abuelo de Celia, especializados en la reproducción de cerámicas aborígenes. En el municipio de Garafía hay otros cuatro molinos suyos, que se ubican en los barrios de Las Tricias, Llano Negro, Santo Domingo y El Calvario. Y en Puntagorda encontramos también el Molino de El Roque, este último diseñado por los hermanos Acosta.

Molino en el Hoyo de Mazo


Molinos hidráulicos

  El relieve de la isla y sus abundantes manantiales favorecieron la creación de un sistema de canalización del agua cuya energía se empleaba para mover molinos.

  Se concentraban especialmente en el Barranco del Río, que llegó a ser llamado "Río de los Molinos". Se construían con madera de tea inicialmente y con la evolución desembocaron en su construcción con argamasa (mortero de cal, arena y agua).

  Los propietarios de los molinos eran nobles y burgueses, los únicos que se lo podían permitir debido a la elevada inversión necesaria en construcción y reparaciones. Eran arrendados a los molineros por un período de tiempo establecido entre él y el dueño.

  Estos molinos de agua han sido reemplazados en su mayoría por las nuevas tecnologías, pero el ejemplos mejores conservados son El Regente, en el municipio de San Andrés y Sauces, mandado a edificar por Luis Vandewalle y Quintana en 1873; el Remanente, en Santa Cruz; y los Molinos de Bellido.


Molinos de Bellido

  Situados en el Barranco del Río. En ellos el agua que circula por los canales experimenta varias caídas por unas torres (en un momento llegaron a haber trece) cuya fuerza se aproyecha para hacer mover las rocas que molían el grano.

  Actualmente no son más que un punto turístico y no se lleva a cabo ninguna actividad artesanal en ellos.
 



Arquitectura religiosa

  La arquitectura religiosa comenzó inmediamente tras la conquista de la isla, debido a la importancia del cristianismo en la época. Se puede mencionar una inicial pérdida de bienes y de escritos, que impiden en muchos casos conocer los inicios de algunas iglesias, tras el saqueo los piratas franceses liderados por François Le Clerc en 1553.

  Al principio son templos de reducidas dimensiones, de una sola estancia, que en algunos casos se utilizaban como sede del gobierno municipal.

  Se observa poca evolución en el diseño exterior. Sólo aparecen diferencias superficiales estudiando sus fachadas o del tamaño de las edificaciones.

  Observando las portadas, nos encontramos estilos variados que van desde el gótico al neoclásico, pasando por el renacentista y el barroco. Por otra parte, el tamaño de la edificación dependía en fundamentalmente del aumento de la población. Las iglesias se hacen más altas o más anchas añadiéndoles capillas y naves.

  Según su tamaño y función, podemos hablar de cuatro tipos diferentes de recintos religiosos:




1. Capillas

  Se trata de construcciones relacionadas con las familias más ricas, los gremios más importantes, etc.

  Suelen formar parte de otra edificación. Son de pequeño tamaño y generalmente de planta cuadrada, con una sencilla techumbre de madera cubierta de tejas. La portada está formada por un arco de cantería sencillo, que puede estar labrado. A veces aparece un pequeño campanario pero no es lo normal.

Capilla de casa señorial en La Calafata (Breña Alta)



2. Ermitas

  En la mayoría de los casos suelen estar separadas de otras edificaciones. De planta rectangular y cubierta a cuatro aguas, la ermita comienza a ser un solo recinto hasta que se separa el presbiterio del resto del templo, por medio de un arco. En este momento suelen aparecer en el exterior los contrafuertes para contrarrestar el empuje del citado arco hacia afuera.

  Aparecen campanarios de diseño variado en un lado, en el centro o en las dos esquinas de la fachada.

  Pero más allá de los elementos constructivos, estas ermitas fueron muy importantes para la configuración de numerosas poblaciones rurales y aisladas, ya que eran el único edificio religioso que se tenían cerca, en un tiempo de difíciles comunicaciones.

  Cabe destacar en este grupo la parroquia de la Encarnación.




3. Iglesias

  Con el crecimiento de los pueblos, generalmente la vieja ermita se transforma en un templo mayor. Se amplía la única nave por el lado de la fachada, se abren arcos laterales a ambos lados del presbiterio, construyéndose dos nuevas capillas que servirían como ca­beceras de nuevas naves. La capilla central se amplía hacia el fondo y, así, surge el nuevo templo, con planta en forma de cruz latina, o los templos de tres naves.

  Los muros son de mampostería, y los techos se cubren interiormente de rica madera labrada, los artesonados. De pared a pared aparecen los tirantes, que son vigas que evitan la fuerte presión de los techos y arcos sobre los muros. Las arquerías que separan las na­ves son de piedra, sobre pilastras góticas, en los ejemplares más viejos, y más tarde sobre columnas de orden toscano (fuste liso).

  En parroquias de cierta categoría y en los conventos principales de cada orden, aparecen las torres campanario (Santo Domingo, El Salvador...).


4. Conventos

  Los más importantes fueron los masculinos. Entre las órdenes destacan (muchas ya no se encuentran en la isla) los franciscanos, seguidos por los dominicos, agustinos y, posteriormente, los jesuitas. En cuanto a las órdenes femeninas, resaltar a las clarisas, dominicas, agustinas, bernardas y cistercienses. Se trata de los edificios de mayor volumen dentro del tejido urbano.

Monasterio de El Císter, Breña Alta

  Los conventos son edificaciones complejas, con numerosas estancias organizadas en torno a uno o varios patios cuadrangulares llamados claustros, de manera similar a los palacios civiles.


Ejemplo de claustro (imagen de Google)

  La mayor parte de sus templos han sobreviviendo hasta la actualidad, pero no sus claustros y otras estancias, por el abandono y ruina de la orden.

A fondo: La iglesia de El Salvador



  Situada en la Plaza de España, casi al lado del ayutamiento, se encuentra una de las más importantes iglesias de la isla.

  Se construye algo después de la que en un principio era el centro más importante de la isla, la Encarnación, sustituyéndola en este sentido.

  Al principio estaba constuido por una sola nave, y después pasó a tener tres naves separadas por arquerías de medio punto sobre soportes toscanos y torre en el ángulo que forma la capilla mayor con la de la Epístola; tiene tres capillas en la cabecera y una en el costado de cada nave, situándose a los pies el coro y dependencias laterales en una de las cuales se encuentra el baptisterio

  Fue saqueada por los piratas franceses François Le Clerc y por Jacques de Sores el 21 de julio de 1553, aunque escapó de ser incendiada.


EXTERIOR
  La parroquia de El Salvador cierra uno de los lados de la Plaza de España que desde antiguo constituye el centro de la ciudad alrededor de ella los más importantes edificios oficiales y civiles. Su situación en alto está determinada por la configuración extremadamente abrupta del terreno, quedando la iglesia emplazada en un terraplén entre dos calles a distinto nivel, de tal modo que a la puerta principal, en la fachada sur, se accede por una escalinata, mientras que en el lado opuesto la escalera es descendente, y en el testero occidental la calle queda actualmente a la altura de las ventanas, sin posibilidad de entrada, aunque existió una (hoy cegada), de la que sobresalen el arco y parte de las pilastras que lo sostienen.

El desnivel obligó a picar la tierra para facilitar la construcción


Fachadas
  La iglesia, de tres naves, presenta al exterior muros lisos, sobresaliendo una capilla a la altura del último tramo en cada una de las naves laterales. En el lado norte esta capilla queda oculta por el edificio de la casa parroquial.

  Sus muros encalados están hechos con una mezcla de piedra y barro utilizando cadenas de sillares para reforzar las esquinas, según el sistema constructivo normal en el archipiélago que parece ser de origen portugués. Estos muros van coronados en la fachada sur por una cornisa de piedra sobre la que se apoya el tejado (salvo en la parte que corresponde a la cabecera), y por tres hiladas de tejas en la fachada norte. Se cubre con tejado a dos aguas en cada una de las naves y en la cabecera, las cubiertas de las capillas son transversales a la de la capilla mayor, marcando un crucero que no existe en el interior.

  Las naves laterales llevan ventanas de medio punto, dentro de un marco rectangular en resalte, todo ello en piedra. En el costado sur, las dos primeras llevan relieves en la clave y en las enjutas (cabeza humana y flores: pájaro y ángeles). Las capillas tienen ventanas de medio punto en sus laterales. Todas las vidrieras son modernas.


  La fachada oriental es la única que lleva contrafuertes de piedras. En la nave central, hacia el oeste, se abre una ventana rectangular, con vidriera representando la Virgen de las Nieves, abierta para dar luz al coro. Las tres naves llevan óculo (ventana circular) en su parte superior.

Contrafuertes en la fachada oeste


Vidriera del coro


Portadas
  La entrada principal, mezcla los estilos jónico, corintio, barroco y renacentista, se encuentra en la fachada sur, constituyendo un cuerpo en piedra que sobrespasa la altura del edificio rematando con moldura.



  Tiene un arco de triunfo, que presenta cuatro fustes con capiteles corintios. En la clave hay una cabeza monstruosa y cerca dos cabezas masculinas enfrentadas, posiblemente representado a San Pedro y a San Pablo. En la parte superior se encuentra la imagen de El Salvador, y a su misma altura, a los lados, dos gárgolas humanoides de carácter monstruoso.

Imagen de El Salvador

Una de las gárgolas

Clave del arco y cabezas de San Pablo y San Pedro

  La entrada de la fachada norte es posterior. Lo más destacable de esta fachada, que queda relegada a un papel secundario ante la magestuosidad de la anterior, es la imagen de la Virgen Milagrosa y los espejos ovales y las cabezas.



Torre
  La torre está situada en el ángulo que forma la nave de la Epístola con la capilla mayor, sobresaliendo de la fachada de la iglesia y destacando por su solidez y aspecto casi militar, que de alguna forma recuerda a El Castillete, y con el que guarda la relación de tener una construcción motivada por el ataque de los piratas franceses. Tardó varios siglos en finalizarse.



  Está construida en piedra volcánica negra y mampostería, y consta de tres cuerpos de diferente altura separados por pequeñas cornisas y una cornisa superior sobresaliente con remato almenado. Por estar orientada a la plaza, su fachada sur estaba más decorada que las demás.

  Posee varias ventanas, teniendo la que se encuentra en el primer cuerpo y da a la plaza un estilo similar al de la portada sur. En el tercer cuerpo se hallan en total cinco huecos para las campanas, dos de ellos vacíos, y sobre la pareja que da a la plaza se encuentra el reloj. Hay cuatro campanas: la "nueva", la "grande", la "verde" y otra que no se hace sonar debido a su mal estado.



Gradas
  Las escaleras de acceso a la entrada principal fueron hechas con piedra de La Gomera, como la fachada. Las del lado norte son posteriores. La razón de su construcción, como ya se comentó, fue el desnivel del suelo, que obligó hacerlas para poner las puertas a la misma altura.

Vidrieras

  Están decorados con los siguientes temas:
  • Bautismo de Cristo
  • Encuentro con la Magdalena en casa de Simón
  • Entrada en Jerusalén
  • Cristo calmando la tempestad
  • El buen pastor
  • El hijo pródigo
  • Multiplicación de los panes
  • Última cena
  • Bodas de Caná
  • Expulsión de los mercaderes del templo
  • Cristo y la samaritana

Vidriera de Jesús y la samaritana

El resto de fotos de vidrieras las puedes encontrar en el álbum de fotos de El Salvador.



INTERIOR

Naves
   Hay tres naves: la del Evangelio (norte), la mayor (central) y la de la Epístola (sur). La central es más grande y alta que las otras dos. Van separadas por arquerías de medio punto, de dovelas irregulares en piedra rojiza, sobre soportes de orden toscano, en piedra gris, que se apoyan en basamentos octogonales de piedra igual a los arcos.


Capillas laterales
  En las naves laterales se sitúan capillas poco profundas que se abren en el muro mediante un arco de medio punto sobre columnas toscanas apoyadas en un alto pedestal. En ellas la pared se encuentran las imágenes que les dan nombre: Capilla del Cristo (sur) y de San Juan (norte).

Capillas de la cabecera
  La cabecera de la iglesia constituye un cuerpo independiente a nivel más alto que el resto de la iglesia y separado de las naves por arcos de medio punto que se apoyan en columnas toscanas en elevados basamentos. Las capillas a su vez se comunican entre sí por arcos semejantes que porten de los pilares del arco triunfal.

  Son tres capillas: la del Evangelio o de San Pedro (norte), en un principio dedicada a Santa Ana; y la del Carmen o de la Epístola (sur).

Suelo
  Antiguamente el enlosado era de márbol blanco y negro, pero se sustituyó por uno blanco. Como en muchas iglesias, existen algunas lápidas, situadas en su mayoría en la parte delantera de las naves.



Extraímos la información del libro La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, de Gloria Rodríguez.

La parroquia de Nuestra Señora de La Encarnación



  La parroquia de Nuestra Señora de La Encarnación fue el primer templo cristiano construido en Santa Cruz de La Palma, segundo a nivel insular tras el de San Miguel en Tazacorte. Alrededor de ella se levantó la parte más antigua de la ciudad.

  Fue saqueada, como la mayor parte de la ciudad, por el pirata francés François Le Clerc, pero logró sobrevivir al incendio provocado por el mismo.

  En su altar se encuentra la escena de la Anunciación, una escultura importada de Amberes entre 1522 y 1532. Pero lo más importante en su interior probablemente sea el arco toral gótico más antiguo de la isla.




Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores

  Tiene su origen en una pequeña ermita dedicada a Santa Águeda, elegida en 1574, con motivo de una pertinaz sequía, como Patrona de la Ciudad y abogada de las mieses. Posteriormente, el Cabildo de la Isla aprovechó este lugar para fundar junto a él el primer monasterio femenino de la Isla. Las religiosas de la orden de Santa Clara entraron en clausura en 1603. 


  El templo actual, reedificado y ampliado a partir de 1679, mantiene aún la disposición propia de las iglesias monjiles, con una sola nave paralela a la calle y dos puertas gemelas. Después de la exclaustración, el edificio conventual, hoy desaparecido, fue destinado a hospital en 1840.

San Francisco

  Los frailes franciscanos que llegaron con Alonso Fernández de Lugo recibieron en 1508 la orden de la reina Doña Juana de crear un monasterio.

  La iglesia fue construida entre los siglos XVI y XVIII, y posee una de las primeras muestras del arte renacentista en el archipiélago, con la capilla de Montserrat, edificada con arco labrado en piedra y techumbre casetonada de madera. También cuenta con retablos barrocos y un gran número de imágenes flamencas, sevillanas, americanas y canarias. En su portada principal se halla un escudo de Castilla, señalando el Real Patronato.



Torre de San Francisco
Portada principal con escudo de Castilla

Ermita de San José

  Fue construida a principios del siglo XVII por el gremio de carpinteros y pedreros del barrio de Los Lorderlos que posteriormente pasó a llamarse de San José. Ha sido ampliada varias veces, llegando a ser la ermita más grande de la ciudad, y la parte más antigua corresponde a la capilla mayor.


  Llegó a tener gran esplendor y contaba con numerosas imágenes y retablos que se trasladaron recientemente a la iglesia de San Francisco.

Arquitectura urbana

  La construcción urbana ha estado siempre muy influenciada por los condicionamientos que todo agrupamiento de viviendas comporta, entre otras cosas, la adaptación a unas calles y a unas ordenanzas municipales. A esto habría que añadir las influencias del exterior, siempre más acusadas que en el medio rural.


  En las concentraciones urbanas, donde todavía quedan restos de viviendas tradicionales, nos encontramos con varios tipos de casas: de una sola planta (con patio, terrero, o sin ellos); de dos plantas (con patio, terrero, galerías interiores, con o sin balcón); de tres plantas (con balcón a tercera planta...), y por último los palacios de fachada organizada.


  Las calles solían estar adoquinadas, como vemos perfectamente en la Calle Real o en la Calle de San Francisco.

Suelo adoquinado en San Francisco


Evolución

  Tras la conquista la casa de piedra cubierta de paja fue muy frecuente en las zonas más humildes de las concentraciones urbanas. También se edificaron casas de una planta, en cuya parte trasera solía existir un trozo de tierra (terrero) o un patio. Las fachadas eran de cantearía muy pobre. En las pocas viviendas de dos plantas, aparecen los primeros balcones, hacia la primera mitad de este siglo.

  En esta época se levantaron las primeras casas consistoriales y las residencias de los altos cargos institucionales y familias más pudientes, aunque la mayoría han sido reformadas e incluso destruidas en siglos posteriores. No obstante, nos quedan bellas fachadas e interiores dignos de mención como el ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.

  En el siglo XVII comienzan a construirse con más profusión casas de dos plantas. La puerta, y la ventana que se encuentra sobre ésta, suelen estar acopladas en cantería.


Ejemplo de ventana y puerta acopladas (Casa Fierro)

  Al entrar a estas casas, la escalera que comunica con el piso superior suele estar colocada a la izquierda. Una doble galería enmarca al patio; la del piso superior puede estar cerrada o abierta. Además, los palacios ya presentan una fachada más organizada, como el Palacio Salazar.

  En las viviendas más pobres, se observa la misma irregularidad en la distribución de los huecos que en el siglo anterior. Con respecto a las casas señoriales, las ventanas del piso superior guardan un orden estricto con los huecos del piso inferior, lográndose una distribución ordenada y simétrica. Esto se debe al cambio de ideales estéticos entre el barroco y el neoclásico, ya que los nuevos valores morales de orden, belleza y simetría imponen el orden al exterior de los edificios. En muchos casos la cantería cubre ahora solamente la puerta, que se ve forzada entre ventanas.

  Los balcones a toda fachada, en la tercera planta, se hacen más frecuentes. Estos se utilizaban para airear este piso, que fundamentalmente se destinaba a secar el grano. Hay que destacar también en este siglo el arraigo que va tomando el empleo de la madera en las construcciones (balcones, corredores, escaleras, artesonados, gárgolas, aleros, canes, etc.).

  Como edificios importantes de esta centuria tenemos  Las Casas Solariegas de la Plaza de España y de la Calle Real, en Santa Cruz de La Palma.

  En este siglo, las labores en balcones y corredores interiores son admirables, aunque progresivamente la influencia neoclásica se va adentrando, observándose en las viviendas algunas características que citamos a continuación: huecos de cantería con arco adintelado (recto) o escarzano (menor que el semicírculo); carpintería lisa; balcones de piedra volada con antepechos de rejería, cornisas, azoteas con antepechos abalaustrados y patio interior a un lado con galería de fábrica cerrada. Como ejemplo tenemos la Casa Fierro de Santa Cruz.

Casa Salazar

  Uno de los mejores ejemplos del mudéjar influenciado por la arquitectura, la Casa Salazar en Santa Cruz. Está situado en el animado distrito financiero de la capital de la isla, entre la Calle O 'Daly. La imponente mansión del Siglo XVII impresiona, sobre todo, con sus enormes bloques de piedra del portal, que documenta la riqueza de sus antiguos habitantes. Si esas son la noble familia de Salazar, cuyo escudo de armas por encima de las torres de entrada. Está decorado con las palabras "Soli Deo Gloria sit" (Young, el honor de Dios).

 La Casa Salazar, que fue completamente renovada hace unos años, también se puede ver desde el interior. El patio de estilo se alinea con balaustradas adornadas, son también notables los techos de madera de las habitaciones. Desde hace algún tiempo, el edificio histórico sirve como un lugar para el trabajo de arte local.